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Museo De Historia Natural De La Ciudad De México: Guía Definitiva

Los museos referidos a la historia natural son muy frecuentados por la cantidad de información que ofrecen sobre la biodiversidad, permitiendo admirar animales y plantas que de otra manera nunca veríamos.

Los más famosos son los de Londres y Nueva York, pero el de Ciudad de México es de lo más interesante y quizá te separé de él solo un breve viaje en metro y autobús. Te invitamos a conocer el Museo de Historia Natural de la Ciudad de México con esta guía definitiva.

¿Cuándo fue fundado el Museo de Historia Natural y cómo es su edificio?

El Museo de Historia Natural abrió sus puertas el 24 de octubre de 1964, en medio de la ola de furor por la museística en los años 60, de la que también surgieron el Museo Nacional de Antropología, el Museo de Arte Moderno, el Museo Nacional del Virreinato y otras instituciones culturales mexicanas.

El Museo de Historia Natural se encuentra en la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec y cuenta con un área de 7.500 m2 de exhibición, distribuidos en un conjunto arquitectónico formado por  estructuras semiesféricas abovedadas.

La edificación cuenta también con un vestíbulo en el que hay ejemplares en exhibición y áreas verdes que son utilizadas para actividades ambientalistas y de divulgación científica.

Actualmente el museo está adscrito a la Dirección General de Bosques Urbanos y Educación Ambiental de la Secretaría del Medio Ambiente del Gobierno del Distrito Federal.

¿Cómo está organizado el muestrario del Museo de Historia Natural?

La exhibición museística está estructurada en 7 salas o espacios de exposición permanente: Universo, Clasificación de los seres vivos, Adaptación al medio acuático; Evolución de los seres vivos; Evolución humana, una mirada a nuestros orígenes; Biogeografía, movimiento y evolución de la vida; y el mural de Diego Rivera, El agua, origen de la vida, situado en el Cárcamo de Dolores, un edificio anexo perteneciente al museo.

El patrimonio de ejemplares del museo está formado por dos tipos de colecciones: Colección de exhibición y Colección Científica de Insectos.

Los ejemplares de la primera colección están expuestos en las distintas salas de exhibición, mientras que la mayor parte de la colección de insectos está en resguardo, con un acceso restringido.

¿Qué puedo ver en la sala referida al Universo?

Este módulo hace un recorrido por la conformación del universo, desde el origen del Sistema Solar con su Sol, planetas, satélites y otros cuerpos celestes, hasta la formación de los ámbitos mayores, como las galaxias.

En esta sala se conserva un trozo del meteorito Allende, bólido que el 8 de febrero de 1969 cayó desintegrado en fragmentos cerca de la población chihuahuense del mismo nombre, aunque varias partes fueron recuperadas.

El meteorito Allende se formó hace 4.568 millones de años, simultáneamente con el Sistema Solar, por lo que cuando veas el trozo de 20 centímetros que exhibe el museo, estarás admirando quizá el artículo más antiguo que pase por tus ojos.

Otro interesante espacio del módulo dedicado al Universo está dedicado al tema del calentamiento del planeta, de gran relevancia para la supervivencia de las especies, incluyendo la humana.

Los visitantes reciben aquí una información vital para tener un comportamiento ambientalista, que permita revertir la amenaza del calentamiento global.

¿Qué ofrece el módulo Clasificación de los seres vivos?

Este módulo temático ha sido diseñado a partir de la teoría evolucionista sobre la formación de los miles de especies que viven en la Tierra.

Desde la más remota antigüedad conocida, el hombre tuvo curiosidad por clasificar a los animales y a las plantas.

Uno de los primeros pensadores en acercarse al tema fue el filósofo griego Aristóteles, quien realizó sus clasificaciones de los seres vivos basándose en sus características anatómicas.

Fue Aristóteles quien hizo la primera diferenciación entre animales ovíparos y vivíparos, aunque no estuvo muy acertado cuando afirmó que el órgano de la inteligencia era el corazón y que la función del cerebro era evitar que el corazón se recalentara.

Luego hubo otros notables clasificadores de los seres vivos, hasta que apareció el más importante de todos, el sueco Carl von Linneo, quien creó en el siglo XVIII la nomenclatura binómica para las especies (un nombre para el género y otro para la especie) que aprendimos en el liceo y que se sigue utilizando.

Luego, en el siglo XIX, la Taxonomía, que es la ciencia que trata la clasificación de las especies,  fue enriquecida por los aportes de la Teoría de la Evolución de Charles Darwin.

Finalmente, tras la irrupción de la genética a finales del siglo XX, son los genes que compartimos o dejamos de compartir, los que establecen las diferencias entre las especies, evidenciándose que los seres más sencillos y los más complejos comparten unos genes y unos ancestros comunes.

La sala de Clasificación de los seres vivos del Museo de Historia Natural brinda una fascinante jornada de viaje por estos aspectos científicos de la vida en la Tierra.

¿Cuál es el interés del salón Adaptación al medio acuático?

Vivimos en el planeta del agua, la vida surgió en el agua y no deja de ser curioso que la máxima expresión evolutiva sobre la Tierra, el hombre, no pueda vivir en un medio acuático, al menos no por mucho tiempo.

Los océanos y demás cuerpos de agua abarcan casi 362 millones de km2, lo que representa más de un 70% de la superficie planetaria total.

Aparte de los mares, nuestro planeta cuenta con lagos, lagunas y otros espacios acuáticos en los que bulle la vida.

Actualmente, de cada 100 litros de agua que hay en la Tierra, 97 son de agua salada y 3 de agua dulce. De los 3 de agua dulce, 2 se encuentran congelados en gruesas capas de hielo, principalmente en la Antártida, y apenas un litro corresponde a ríos, lagos y otras fuentes de las que nos abastecemos del vital líquido.

La vida en el agua requiere características especiales. Los peces aprendieron a captar el oxígeno disuelto en el agua y poseen un cuerpo hidrodinámico que les permite moverse en un medio fluido.

Las patas membranosas de las aves palmípedas, como los patos, los gansos y las ocas, les sirven para impulsarse sobre las superficies acuáticas. Los mamíferos marinos, como la ballena y el delfín, desarrollaron aletas para nadar.

La lucha contra el calentamiento global y la protección de las fuentes de agua no es solo para preservar la que necesita el hombre para vivir, sino también para conservar los valiosos ecosistemas llenos de fascinantes especies de las que nos alimentamos.

Estas son algunas de las enseñanzas que deja la sala de Adaptación al medio acuático del Museo de Historia natural de la Ciudad de México.

¿Qué hay en la sala Evolución de los seres vivos?

En algún momento del pasado, nuestros ancestros se vieron obligados a caminar ¿por qué? Una de las hipótesis de la ciencia postula que el bipedismo surgió para poder ver por encima de los pastizales en busca de presas.

Esta sala del Museo de Historia Natural muestra las características que han permitido a las especies de fauna y flora adaptarse y prosperar en determinados medios físicos.

Gracias a los fósiles, los científicos saben en qué tipo de ambientes vivieron las especies en el pasado, de qué se alimentaban, quienes eran sus depredadores  y si ciertos territorios estuvieron debajo del mar hace millones de años.

El módulo de Evolución de los seres vivos muestra el desarrollo de la vida a través de las eras geológicas, así como los grandes cambios, incluso extinciones masivas, que han ocurrido para moldear la biodiversidad planetaria.

En este salón se encuentra el ejemplar que simboliza al museo, una réplica de Diplodocus carnegii, dinosaurio que vivió en Norteamérica hace unos 150 millones de años, durante el Jurásico Superior.

¿Cuál es la importancia del espacio Evolución humana, una mirada a nuestros orígenes?

Esta exhibición permanente del Museo de Historia Natural se ocupa específicamente de la evolución del hombre.

Intenta dar respuesta a preguntas como cuándo y dónde surgió la especie humana, de cuáles otras especies derivamos, con cuáles compartimos un trozo de la historia, y cuál es nuestra relación con los mamíferos superiores que son nuestros parientes más inmediatos.

La exposición es presentada en 5 ejes temáticos: Yo primate, Yo simio, Yo hominino, Yo Homo y Yo sapiens.

Tendemos a utilizar los términos “primate” y “simio” como si fueran lo mismo. Los simios son los primates de gran tamaño que no tienen cola, como el chimpancé, el orangután, el gorila y el hombre.

Los homininos son los primates de postura erguida y de locomoción bípeda. Homo es el género de las especies consideradas humanas; es decir, nosotros y nuestros más cercanos parientes evolutivos. Sapiens (Sabio) somos solo nosotros, no sin cierta petulancia.

En todo caso, formamos parte de una gran familia y este módulo del Museo de Historia Natural explica la evolución humana, intentando responder las preguntas más frecuentes sobre el tema.

¿Qué enseña el módulo Biogeografía, movimiento y evolución de la vida?

¿Por qué es posible encontrar fósiles de especies similares en Europa y en América del Norte? Porque los animales realizan grandes migraciones y muchos nativos del viejo continente hicieron el viaje a Norteamérica a través del Estrecho de Bering.

¿Por qué se encuentran fósiles idénticos  en África y América del Sur? Porque hace millones de años, ambos territorios estaban unidos.

La Biogeografía es una ciencia interdisciplinaria entre la Biología y la Geografía, que se encarga de estudiar los patrones de distribución de la flora y la fauna en el espacio y a través del tiempo.

¿Por qué una especie puede vivir en un hábitat y no en otro? ¿Por qué la biodiversidad es más rica en las regiones tropicales?

El módulo Biogeografía, movimiento y evolución de la vida del Museo de Historia Natural da respuesta a estas interrogantes, con el apoyo de una gran cantidad de especies en exhibición y dioramas representativos de las principales regiones del planeta.

¿Qué es El Cárcamo de Dolores?

El Cárcamo de Dolores es un edificio perteneciente al Museo de Historia Natural, situado, al igual que este, en la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec. Fue construido en 1951 para conmemorar la finalización del Sistema Lerma, importante obra para el suministro de agua a Ciudad de México.

El Cárcamo de Dolores tiene varios atractivos para el visitante, como el mural de Diego Rivera El agua, origen de la vida; la Cámara Lambdoma, una realización sonora de Ariel Guzik que evoca la presencia del agua; y la Fuente de Tláloc, también obra de Rivera.

Para la ejecución artística del mural, Rivera se basó en la teoría del biólogo ruso Aleksandr Oparin sobre el origen de la vida.

A mediados del siglo XX, Oparin postuló que la vida se originó en el agua, después que la materia inorgánica evolucionó hasta convertirse en orgánica, surgiendo las primeras células.

En el mural se muestran algunas de las especies más representativas de la evolución de la vida, como el trilobite, que fue el primer animal con ojos complejos; y la cooksonia, planta que se cree fue la primera que creció en tierra.

¿Cuáles son los ejemplares más interesantes de la colección en exhibición?

 Aparte de la réplica del fósil de Diplodocus carnegii, de 25 metros de largo, en su recorrido por las salas los visitantes van admirando infinidad de especies, desde las más biológicamente sencillas hasta las más complejas.

Por su origen, las especies exhibidas se dividen en cuatro categorías: Geológica, referida a los ejemplares de suelos, rocas y minerales; Paleontológica, formada por fósiles; la de Herbario, integrada por algas, plantas y hongos; y la de Zoología, que incluye a los animales vertebrados e invertebrados.

Los visitantes son amablemente recibidos en el vestíbulo del museo por un impresionante ejemplar de oso polar, de 3 metros de altura, en posición erguida.

El argonauta y la medusa de cristal son dos piezas del siglo XIX que provienen del antiguo Museo del Chopo, también del ámbito de la historia natural.

Otros ejemplares con impronta evolutiva e impresionantes taxidermias son el ornitorrinco, uno de los animales más antiguos que aún viven; el alce, miembro más grande de la familia de los ciervos; y la Tortuga de las Galápagos, entre las más grandes del mundo.

También está el Teporingo o Conejito de los volcanes, especie extraordinariamente rara y endémica de la zona volcánica que rodea el Valle de México, y que es el conejo más pequeño del país.

Igualmente, están presentes el jaguar, el felino más grande de América; el Kiwi, ave que perdió la capacidad de volar porque antes de la llegada del hombre, no tenía depredadores en su isla neozelandesa de origen; y el Elefante asiático, una de las dos especies de elefantes existentes actualmente.

Finalizamos este paseo por la colección en exhibición del Museo de Historia Natural con el Castor americano, el roedor más grande de América del Norte; el Leopardo de las nieves, un rarísimo animal del que quedan muy pocos ejemplares; y la enorme mandíbula de Carcharodon megalodon, el tiburón más grande que ha existido.

¿Cuál es la utilidad de la Colección Científica de Insectos?

Esta colección de unos 55.000 ejemplares está formada por mariposas (40%), escarabajos (40%) y otros grupos de insectos (20%).

Los primeros ejemplares de la colección fueron donaciones de particulares, especialmente del medio científico, y posteriormente se ha ido engrandeciendo con los proyectos de investigación de campo del propio museo, como por ejemplo, el registro de las mariposas que viven en el Bosque de Chapultepec.

La colección fue concebida como un banco de información entomológica para la investigación científica, por lo que se encuentra resguardada en bodegas, siendo consultada por especialistas y estudiantes. En el vestíbulo del museo hay una pequeña muestra del acervo de insectos de la institución.

¿El museo realiza exhibiciones temporales?

Regularmente, el Museo de Historia Natural realiza exposiciones temporales para brindar al público recorridos de información y entretenimiento sobre temas específicos de la historia natural

Entre las exhibiciones temporales que se han presentado se encuentran “Ventus. Viento, movimiento y vida”,  “Esqueletos. Evolución en movimiento”, “Tiburones, mantas y rayas. Centinelas del océano”, y “Animales insólitos” .

Otras atrayentes e instructivas muestras transitorias han sido “Observatorios astronómicos, puntos de conexión de la Tierra con el resto del Universo”, “Arca de Noé”, “Auroras, más que un espectáculo de luces” y “Piedra, piel, papel y pixel”.

¿Cuáles son los horarios, precios y demás información de interés?

El Museo de Historia Natural se encuentra en el Circuito Correr es Salud en la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec.

El museo abre al público entre Martes y Domingo, de 10 AM a 5 PM. La entrada general es de 20 pesos, con tarifa rebajada a 10 pesos para estudiantes y maestros con credencial vigente, adultos mayores y personas pertenecientes a grupos vulnerables.

Para llegar al museo por transporte público por la estación Chapultepec del metro, hay que tomar la ruta 24 de micros y combis. Por el metro Constituyentes, la ruta a tomar es la 47, que te deja frente al museo.

¿El Museo de Historia Natural realiza actividades ecológicas al aire libre?

El museo organiza actividades ambientalistas en el Bosque de Chapultepec, cuyo propósito es acercar a los seres humanos a la naturaleza y propiciar conductas amigables con el medio ambiente entre la ciudadanía.

Entre estas se encuentra la actividad de Monitoreo de árboles, realizada aprovechando la rica biodiversidad de flora que se encuentra en el Bosque de Chapultepec. En este programa los participantes realizan un acercamiento con la naturaleza, mientras hacen un instructivo recorrido ecológico.

El programa de Monitoreo de árboles acepta participantes a partir de los 10 años y se realiza los días martes y miércoles tras previa cita y para grupos de por lo menos 5 personas. Tiene un costo de $6, más el boleto de entrada al museo.

Otro programa ambientalista es el de Monitoreo participativo de aves. Esta actividad está abierta a mayores de 15 años en grupos de unas 10 personas y es gratuita. Se realiza los días viernes entre 8 AM y 10:30 AM, sobre un recorrido de unos 4 km en la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec.

¿Qué te ha parecido nuestra guía sobre el Museo de Historia Natural de la Ciudad de México? Tu opinión es muy importante para compartir información de interés con nuestra comunidad de lectores. Déjanos un breve comentario con tus impresiones sobre esta guía. Hasta una próxima oportunidad.

¡Encuentra más museos  para visitar en tu próximo viaje!:

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