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Los 25 Mejores Lugares Para Salir De Noche En Tokio, Bares, Antros Y Más

En las noches tokiotas puedes vivir desde una experiencia espirituosa-espiritual, bebiendo cervezas servidas por camareros que visten y hablan como monjes budistas, hasta un espectáculo de fuegos artificiales.

Si te dispones a salir de noche en Tokio, considera estas 25 propuestas que contienen todo lo mejor para el entretenimiento nocturno en la deslumbrante capital de Japón.

1. Diviértete en los bares izakaya

Estos locales ambientados en estilo japonés, también con rincones al modo occidental, son los establecimientos más típicos y populares para beber un trago y comer algo después del trabajo.

Cuentan con zonas con tatamis para comer y beber a la usanza nipona, así como con mesas y sillas en espacios “occidentalizados”.

Suelen ser la primera parada de alistamiento del cuerpo para una larga noche de antros y bares.

Hay izakayas para todos los bolsillos, desde los que sirven bebidas y comidas económicas, hasta los que tienen una carta refinada y costosa.

En estos bares generalmente la comida se sirve para ser compartida por varias personas.

Muchos operan al modo del bufé occidental: los clientes abonan una tarifa y durante un lapso de tiempo (por ejemplo, 3 horas) comen cuanto deseen, pagando las bebidas aparte.

A los japoneses les gusta pasar por estos locales a la salida del trabajo para relajarse antes de irse a casa, una costumbre que comenzaron los hombres y se está generalizando también entre las mujeres.

2. Canta en un local de karaoke

El karaoke lo inventaron los japoneses y la palabra significa “orquesta en vacío”; es decir, sin cantante.

El sistema de karaoke fue creado a comienzos de los años 1970 por Daisuke Inoue, un músico de Osaka, quien solía ser contratado para tocar mientras los participantes en la fiesta cantaban.

En una ocasión en que no podía hacer el acompañamiento en vivo, grabó la música y nació el karaoke.

El karaoke japonés es algo diferente al occidental. En Occidente, la máquina está en una gran sala que suele ser abierta al público en general.

En Japón, un establecimiento tiene varios salones de karaoke, que son alquilados de forma privada, por lo que la gente canta solo frente a amigos y conocidos.

A los japoneses les encanta el karaoke y en los principales distritos de Tokio, como Shinjuku, hay grandes negocios con decenas de salas para cantar siguiendo la música grabada.

Las salas, llamadas “karaoke boxs” son de distintos tamaños, tienen servicio de bebidas y comidas por solicitud telefónica y se alquilan según una tarifa horaria.

Muchos locales incluyen planes de bebidas y comidas ilimitadas pagando un precio fijo.

El precio del alquiler se calcula por persona que ingresa a la sala y estas tienen tanta demanda en fin de semana que su precio puede triplicar al de un día laborable.

3. Asiste a un matsuri

Los matsuris son festivales japoneses que combinan actividades diurnas y nocturnas. El calendario anual está repleto de ellos. Entre los matsuris más populares están:

  • Los Seijin no Hi o Día del Adulto (segundo lunes de enero), en el que los jóvenes que han cumplido 20 años celebran la mayoría de edad.
  • El Hinamatsuri o Festival de las Muñecas (3 de marzo), en el que las niñas exponen su colección de muñecas.
  • El Hanami (comienzos de primavera), dedicado a la observación de flores

El 7 de julio tiene lugar el Tanabata o Festival de las Estrellas, inspirado en el amor de una pareja representada por las estrellas Vega y Altair.

El 15 de noviembre es el Shichi-Go-San, una festividad dedicada a los niños que son vestidos por primera vez con ropa de adultos.

La omisoka o Noche Vieja es el 31 de diciembre y la celebración del Año Nuevo, la festividad mejor preparada, dura 3 días: entre el 1 y el 3 de enero.

El paso de una estación a otra también es celebrado por los japoneses con su correspondiente festival.

En todos estos eventos, los nipones exhiben sus ricos rasgos culturales y son ocasión para admirar y disfrutar de su vestimenta, juegos, gastronomía y otras facetas tradicionales.

4. Presencia un espectacular hanabi

Japón es fanático de los fuegos artificiales y en verano puede haber en Tokio más de un espectáculo por semana.

Estos eventos atraen a cientos de miles de personas y son tan grandiosos que a los japoneses que visitan Occidente les parecen comunes los que ven en las ciudades de Europa y norteamérica.

Las calles se cierran al tráfico con suficiente anticipación a objeto de que la gente vaya tendiendo sus lonas para sentarse en el pavimento a ver la demostración pirotécnica.

A los japoneses les gusta vestir para la ocasión sus cómodos y frescos yukatas o kimonos veraniegos de algodón. Al caer la noche empieza la fiesta de luces y colores.

La magnificencia y belleza de los crisantemos, cascadas, peonías, torbellinos y cometas son admiradas por los espectadores, especialmente por los turistas que nunca han visto nada igual.

El hanabi más antiguo de Tokio (y el más esperado) es uno que data de 1733.

Actualmente se realiza el último sábado de julio cerca de la estación del metro de Asakusa, en el que se lanzan unos 20000 cohetes.

Otros hanabis majestuosos son los que iluminan la Bahía de Tokio, lanzados desde el puerto y otros puntos.

En el país se celebran más de 7000 hanabis al año y estos pueden durar hasta hora y media.

5. Recorre los cautivadores yokochos

Los yokochos son encantadores callejones, unas viejas y angostas callejas repletas de izakayas tradicionales y otras típicas atracciones japonesas.

Los yokochos de Tokio y demás localidades japonesas reciben simpáticos nombres, como “callejón del borracho” y “callejón de los recuerdos”.

Cuando vas por una calle principal y enfilas hacia uno de estos callejones, te sumerges en un mundo diferente que te lleva al Japón medieval.

También hay yokochos que rinden tributo al modernismo electrónico nipón.

Entre los yokochos más frecuentados de Tokio están el Amazake, el Omoide, el Yurakucho, el Nombei y el Armónica.

El yokocho Amazake lleva el nombre de una tienda del siglo XIX que vendía esa tradicional bebida alcohólica japonesa.

El Omoide o callejón de los recuerdos fue popularizado por las fuerzas estadounidenses que ocuparon Japón después de la Segunda Guerra Mundial.

A mediados del siglo XX era una multitud de chiringuitos que servían menudillos asados en medio de una gran escasez de alimentos.

El yakocho Yurakucho está especializado en gastronomía a base de productos japoneses difíciles de conseguir en Tokio. Si quieres comer algo fuera de lo común, esta calleja es el lugar indicado.

A pesar de su nombre de callejón de los borrachos, el yakocho Nombei es bastante tranquilo.

Tiene una ambientación tipo parque temático del período Showa (1926-1989) —la era del emperador Hirohito— y muchos adultos jóvenes y mayores lo frecuentan para recordar viejos tiempos.

El Armónica es una laberíntica calleja repleta de pequeñas tiendas adosadas unas a otras como las cámaras de una armónica.

Si te interesa un pronóstico sobre tu porvenir, este es el callejón de los adivinos japoneses.

6. Pasea en un yakatabune

Los yakatabunes son barcos japoneses espléndidamente decorados que recorren la bahía y los ríos de Tokio, brindando a los pasajeros diversión y excelente comida nipona.

Estas embarcaciones cuentan con mobiliario típicamente japonés, formado por mesas bajas y tatamis, al más clásico estilo de las casas de la antigua aristocracia japonesa y los ricos mercaderes.

Se distinguen a lo lejos por las linternas rojas que cuelgan del exterior de la cabina.

Durante el período Edo (1603-1868), los yakatabunes eran utilizados por los aristócratas y ricachones nipones para celebrar diversas fiestas:

  • Observación de la Luna
  • Veladas de recitación de poemas japoneses (haikus)
  • Observación de los campos de cerezos floridos

Miles de turistas los abordan en primavera para admirar la floración de los cerezos y en verano para ver los espectáculos de fuegos artificiales desde un privilegiado punto de observación.

Los yakatabunes recorren la costa y los ríos Sumida y Arakawa, entre templos y rascacielos, para deleitarse con estampas del viejo y el nuevo Japón, incluyendo geishas que danzan al compás de la música típica nacional.

Hacen viajes matutinos, vespertinos y nocturnos, según tu interés sea almorzar o cenar en el barco.

Un paseo estándar nocturno, de entre 2 y 3 horas, con cena incluida, puede costar entre 10000 y 15000 yenes (90-135 dólares).

Si incluye la observación de un evento de fuegos artificiales, el costo puede duplicarse.

Hay varios puertos de embarque a lo largo de la costa frente a Tokio (Shinagawa, Harumi, Kachidoki, Oomori, entre otros), dependiendo de la línea de transporte a utilizar.

7. Déjate cautivar por los parques temáticos

En su concepción actual, el primer parque temático de la historia fue Disneylandia, pero los japoneses han llevado el concepto a un nivel difícil de superar.

Listar los parques de atracciones de mayor relevancia en Tokio sería largo, pero hay que mencionar Disneyland Tokio, Tokio DisneySea, Tokio On Pice Tower, Maxell Aqua Shinagawa, LaQua, Hanayashiki y VR Shinjuku.

Disneyland Tokio fue el primer parque Disney que abrió sus puertas fuera de EE.UU. Entre sus atracciones están:

  • ToonTown, hogar de Mickey Mouse y amigos
  • Fantasyland, un territorio de fantasía con Peter Pan, Cenicienta, Dumbo y otros populares personajes
  • Westernland, ambientada al estilo del oeste americano
  • Adventureland, lugar de refugio de los Piratas del Caribe

Tokio DisneySea fue construido a la orilla del mar y recrea en sus diferentes puertos el pasado, presente y futuro de la navegación.

El Muelle Americano rememora el ambiente que se vivía en los grandes puertos y astilleros occidentales en la época inicial de los grandes trasatlánticos impulsados con vapor generado quemando carbón, como el Titanic.

Río Perdido Delta recorre la jungla centroamericana y sirve de marco a las aventuras de Indiana Jones.

La Costa Árabe es el dominio de grandes navegantes y personajes orientales, como Simbad el Marino.

El Lago Mermaid transporta a los niños a un maravilloso mundo de sirenas y seres fantásticos.

La Isla Misteriosa es un espacio dedicado a la imaginación de Julio Verne.

El Port Discovery de Tokio DisneySea está dedicado a la navegación marítima del mañana, con embarcaciones futuristas que pueden ser abordadas por el público.

Muchos de los parques temáticos tokiotas disponen de norias desde las que se puede disfrutar de magníficas vistas diurnas y nocturnas de la capital japonesa.

Los japoneses siempre están erigiendo o actualizando un parque temático que supera en espectacularidad al anterior.

8. Maréate en una plataforma de observación

En Tokio hay varios rascacielos con plataformas de observación desde las que se tienen vistas incomparables de la ciudad y sus confines.

El mirador del país que produce más vértigo es el que se encuentra en la Tokio Skytree, una torre de 634 metros de altura, tercer edificio más alto del mundo y primero de Japón.

Este complejo tiene dos plataformas de observación: una a 350 metros de altura y parte del piso hecho en vidrio (para que sea más aterrador mirar hacia abajo).

La otra se ubica a 450 metros de altura, con ventanales completos en todo el perímetro, ofreciendo una deslumbrante vista en 360 grados.

También el edificio del Ayuntamiento de Tokio, situado en el distrito financiero de Shinjuku y sede del gobierno metropolitano de la ciudad, tiene plataformas de observación en sus dos torres.

Estos miradores, situados a unos respetables 202 metros de altura, en la planta 45, tienen la ventaja de que son de acceso gratuito.

Están abiertos hasta las 11 p.m. y cuentan con cafeterías y otros servicios.

Otro atractivo del Ayuntamiento de Tokio es que en medio de sus líneas arquitectónicas contemporáneas, con las que el arquitecto Kenzo Tange quiso plasmar un chip de computadora, tiene un espacio que recuerda una catedral gótica.

9. Tómate un trago en un tachinomiya

Los tachinomiyas (pequeños bares en los que solo se puede estar de pie ya que carecen de asientos) son establecimientos para tomar una copa y picar algo sencillo a un menor precio.

Son una tradición nipona bastante antigua que se ha revalorizado ante el elevadísimo precio del metro cuadrado de terreno en Tokio.

Son los bares más populares de los barrios y es usual verlos llenos de oficinistas y otros asalariados que hacen una rápida parada para beber una copa y comer un bocadillo.

También suelen ser visitados para hacer el calentamiento previo en una larga jornada nocturna bien regada con alcohol.

No es extraño que, a la salida del trabajo, los empleados de una misma compañía abarroten un tachinomiya hasta el punto de que la reunión parece una celebración de la empresa.

El barrio tokiota de Shinbashi está lleno de tachinomiyas. Uno de estos bares de a pie, el Txiki Plaka, ofrece pinchos, la popular tapa española de la cocina vasca.

El japonés Luuvu Hoang quedó prendado de los pintxos vascos y del relajado ambiente en que se come y bebe en los bares de San Sebastián y otras ciudades de Euskera, por lo que trasladó la idea a su barra de a pie en Tokio.

10. Asiste a un partido de béisbol o de fútbol

Japón es el país asiático con mayor tradición beisbolera.

Aunque el béisbol se juega organizadamente en el archipiélago desde los años 1920, el impulso definitivo lo recibió cuando los estadounidenses ocuparon las islas después de la Segunda Guerra Mundial.

En 1934 fue fundada la Liga Japonesa de Béisbol Profesional y su equipo más exitoso, los Gigantes de Yomiuri —ganadores de 33 campeonatos nacionales— tiene sede en el Tokio Dome de la capital nipona.

El domo (con capacidad de 55000 espectadores y grama artificial) se encuentra en el municipio de Bunkyo y fue una de las sedes del Clásico Mundial de Béisbol de 2017.

También ha sido escenario de partidos oficiales del béisbol mayor.

Un espectáculo aparte son las enormes pantallas y monitores para seguir las incidencias y estadísticas del juego de pelota.

El fútbol organizado llegó a Japón un poco más tarde que el béisbol, ya que la primera liga —de estatus semiprofesional— arrancó en 1965.

Actualmente, la liga profesional japonesa de fútbol es la más competitiva de Asia.

El país organizó, junto con Corea del Sur, la Copa del Mundo de 2002 y ya los jugadores japoneses no son excentricidades pintorescas en los grandes clubes del fútbol mundial.

Los equipos de fútbol por el que hinchan los tokiotas son el Tokio F.C. y el Tokio Verdy.

Tanto si ambos coinciden en primera división como si se encuentran en divisiones diferentes, los dos clubes protagonizan unos emocionantes derbis cuando se topan, recordando los partidos de las Águilas con los Pumas en Ciudad de México.

11. Come en un yatai

Un yatai es un típico puesto de comida callejera en Japón.

Surgieron en el siglo XVII, durante la época Edo, en los caminos del Japón rural, cuando los señores provinciales iban a pie a la corte imperial de Tokio y necesitaban alimentar al nutrido séquito de samuráis y sirvientes que les acompañaban.

Otro factor que estimuló la proliferación de estos puestos de comida fue la necesidad de dar de comer a los fieles que peregrinaban a los santuarios y templos regados por todo Japón.

Aunque sigue habiendo yatais cerca de lugares de oración y recogimiento, muchos están ahora en las proximidades de los locales en los que discurre la vida nocturna japonesa.

Algunos son lo suficientemente livianos como para ser arrastrados por un japonés en bicicleta y otros requieren un remolque automotor o están instalados en el interior de una furgoneta o en la plataforma de un camión.

Venden platillos típicos de la cocina japonesa, como ramen (caldo de fideos, con vegetales y pescado, mariscos o carne), oden (cocido a base de huevo, rábano, konjac, chikuwa, algas y atún) y motsunabe (guiso de callos de ternera y otras menudencias).

Los yatais también son los lugares ideales para comer a buen precio un yakitori (brocheta de pollo asado), un platillo al estilo teppanyaki y una tempura (fritura rápida, especialmente de verduras y mariscos).

Estos puestos callejeros son muy útiles en eventos masivos, como conciertos al aire libre, y han ayudado mucho como opción de alimentación en las zonas de desastres naturales.

12. Recorre los jardines japoneses

El jardín japonés es un espacio caracterizado por las rocas, el agua, las islas, elementos arquitectónicos en piedra —incluyendo un pabellón para el té— y preciosas áreas verdes.

El concepto ha sido adoptado por Occidente; en América y Europa hay magníficos jardines japoneses, sobresaliendo los de Buenos Aires, Vancouver, Portland, Filadelfia, San Francisco y Hasselt (Bélgica).

En Tokio se distingue el Parque Yoyogi, situado en el predio del templo Meiji, en Shibuya, cuya verde belleza solo es perturbada por el inquietante canto de los cuervos.

Es un lugar habitual para la práctica del jogging. Los jardines del Instituto del Estudio de la Naturaleza, en el barrio tokiota de Minato-Ku, hacen honor a la institución que representan.

Al internarte en estos jardines, que son ideales para pasear, te sumes en una sensación de placentero aislamiento.

Mientras los recorres, vas recibiendo información sobre los descubrimientos científicos hechos en el instituto.

El Jardín Nacional Shinjuku Gyoen, localizado en el barrio de Shinjuku, reúne 3 estilos de jardinería en 3 áreas bien delimitadas: japonés, francés e inglés.

El Parque Ueno es un inmenso jardín en el que hay una estatua en bronce del último samurái, Saigo Takamori (1828-1877), legendario personaje muerto en la Batalla de Shiroyama.

En el sector norte del Parque Ueno se encuentra el Museo de Historia Nacional de Tokio, con especímenes y piezas de todas partes de Asia.

Los Jardines Hamarikyu, situados en Chuo, son el santuario de los fanáticos del té verde auténticamente japonés, que puedes degustar a todo glamour en una pintoresca casa de té situada en el medio de un lago.

La visita por la noche de los jardines japoneses de Tokio cuenta con el aliciente de que algunos de estos parques tienen iluminación nocturna en las floraciones de temporada y en las hojas otoñales, creando maravillosos contrastes de luz y color.

13. Disfruta de una barbacoa

Los japoneses adoran las celebraciones al aire libre y en verano las riberas de los ríos tokiotas acogen a multitud de fiestas de barbacoa nocturnas, donde también es posible admirar un espectáculo de fuegos artificiales.

Son eventos familiares o de grupos de amigos, aunque también pueden ser empresariales y comerciales, promovidos por una banda que toca al aire libre o por un DJ.

La barbacoa tradicional japonesa comenzó haciéndose en el irori, un agujero en el centro de la casa que era el corazón del hogar en el antiguo Japón, ya que proporcionaba iluminación, fuego para cocinar y calor durante los fríos inviernos.

La carne fue por mucho tiempo un producto de bajo consumo en Japón por motivos económicos y religiosos y las barbacoas eran principalmente de verduras, pescados y mariscos.

Una característica actual de la barbacoa japonesa es su variedad, con una infinidad de brochetas hechas con vegetales, pollo, carne de res, hígados, panceta, cerdo, pescado (los preferidos son atún rojo y salmón), mariscos, moluscos e incluso bolas de arroz.

Los japoneses preparan sus barbacoas marinando los ingredientes con anticipación y las hacen en brochetas y en filetes, por lo que siempre terminan comiendo en palillos.

La barbacoa más popular es la yakitori, que en su concepto tradicional es una brocheta de pollo con verduras, regada con salsas japonesas antes y después de la cocción de la carne.

14. Degusta una espumosa en un jardín de cerveza

En Japón, cualquier lugar es bueno para instalar en verano un jardín de cerveza: desde un acogedor rincón en un parque hasta la terraza o la azotea de un edificio.

En estos «beer gardens» las zonas que no tienen jardines naturales son debidamente acondicionadas para que los japoneses y turistas sedientos calmen la sed veraniega en áreas agradablemente verdes.

Los japoneses también celebran la oktoberfest, en honor a la célebre fiesta alemana de la cerveza, siendo la Hibiya Oktoberfest la celebración más popular de Tokio, aunque se realiza durante 10 días de julio y no en octubre.

En esta oktoberfest tokiota el acceso es gratis y se beben al aire libre cervezas japonesas y alemanas, mientras se disfruta de la comida típica de los dos países.

Un frecuentado jardín de cerveza en Tokio es el que se instala en el parque del santuario de Meiji.

Es un inmenso lugar que se llena en los fines de semana del verano y puedes pagar las cervezas y platillos individualmente o beber y comer a reventar durante 2 horas por una tarifa única de 4200 yenes (38 USD) para hombres y 3900 (35 USD) para mujeres.

El Yoyogi Village Beer Terrace es un jardín de cerveza al estilo mexicano, en el que se comen tacos debidamente salseados, se beben cervezas Corona y cocteles a base de lupulosas y se escucha música de mariachis en vivo.

Hay jardines cerveceros algo exóticos, como el Green Tea Restaurant, que ofrece cervezas de té verde, té negro y hojicha (té verde tostado al carbón en un tazón de porcelana), acompañadas de croquetas aderezadas con matcha (hojas té verde pulverizadas) y papas fritas.

Otros frecuentados jardines de cerveza tokiotas son:

  • El Yona Yona, dedicado a las cervezas de Nagano
  • El Tokyu Rooftop Premium Beer Garden, con una terraza que puede acoger a 250 parroquianos
  • El Sky Paradise Beer Garden, que se instala en la azotea del mall Isetan, en el barrio Shinjuku

15. Visita los templos y santuarios

La noche no suele ser el momento para salir a recorrer templos y santuarios, pero te encuentras en Japón, donde todo es inusual para los occidentales.

Como en todas partes del mundo, muchos templos tokiotas cierran de noche, por lo que si quieres hacer este tour espiritual, debes averiguar cuáles están abiertos.

Uno que puedes visitar de noche es el templo Koganji o templo de la sanación, situado en el distrito de Sugamo.

Es un templo budista que data del siglo XIX, en el que puedes admirar una estatua de Togenuki Jizo, la versión nipona del clásico Bodhisattva del budismo.

Si has acudido al templo para buscar la sanación de un dolor en el cuerpo, el rito manda que debes verter el agua de la fuente sobre la estatua en la misma parte en la que sientes la molestia.

Los nipones también le confieren a Togenuki Jizo el poder de proporcionar una apacible muerte.

Otro santuario con acceso nocturno es el Sensoji, el templo budista más antiguo de la capital de Japón, situado en el distrito de Asakusa.

Está dedicado a Kannon, un bodhisattva cuya estatua —según la leyenda— fue hallada por dos pescadores japoneses en el siglo VII.

El jefe de la aldea de pescadores convirtió su propia vivienda en un modesto templo para la estatua, haciendo de la edificación el santuario del budismo más antiguo de Tokio.

Fue destruido por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, siendo reconstruido como santuario que simboliza el renacimiento del país.

16. Come y bebe en un gado shita

En Tokio, cualquier espacio es útil para prestar un servicio y sacar un provecho económico, por muy inapropiado que parezca a primera vista.

Los gado shita son restaurantes pequeños localizados debajo de vías ferroviarias y constituyen una fascinante aventura gastronómica.

Su nombre significa literalmente “debajo de las vigas” y tienen una vivaz actividad nocturna, sirviendo algunos de los secretos mejor guardados de la cocina local, para comer y beber a la antigua.

Por las noches tienen una embrujadora iluminación a base de linternas amarillas y rojas, con los cocineros preparando los platillos en áreas abiertas y el pollo, la carne y los frutos del mar de las parrillas chisporroteando entre nubes de vapor.

Al lado de las parrillas están las grandes ollas con el ramen (uno de los platos nacionales) para un verdadero festival de los sentidos que dura casi toda la noche.

Hay infinidad de pequeños gado shita para elegir en los dos costados de las vías ferroviarias, debajo de las arcadas y en los pequeños callejones, para disfrutar de sus platillos y bebidas, mientras se siente la ligera vibración de los trenes.

Algunos están abiertos las 24 horas para que ningún pasajero en tránsito se prive de un bocado o de un trago de última hora.

Dadas las limitaciones de espacio, los asientos están dispuestos muy cerca unos de otros, pero eso más bien agrada a los amistosos y amables japoneses.

Algunas de las especialidades —exóticas en Occidente— que puedes degustar en estos pequeños y económicos restaurantes son:

  • El calamar con tripa (parrillaIka)
  • La esperma de bacalao (shirako)
  • El pepino de mar en escabeche (namako)
  • Un jugoso filete de caballo

17. Admira las iluminaciones navideñas

Si vas a Tokio en invierno, tendrás la dicha de ver los fantásticos arreglos luminosos navideños que muestran las avenidas, calles, parques, estaciones de trenes, centros comerciales y tiendas de la ciudad.

Algunos de estos montajes ya se han convertido en clásicos de la Navidad, como el del centro comercial Caretta Shiodome, cuyos cambios en el arreglo (casi siempre ligeros cada año) son esperados con expectación por los tokiotas.

El Bosque Azul de este montaje contiene más de 250000 bombillas y lámparas LED y los bellos efectos luminosos tienen el acompañamiento de música de violines.

El arreglo permanece iluminado desde aproximadamente la tercera semana de noviembre hasta el 14 de febrero.

Las colas para pasar por el maravilloso bosque de luces pueden ser largas, por lo que debes tomar tus previsiones.

Otro precioso montaje navideño es el realizado en el centro comercial Yebisu Garden Place, localizado en el barrio de Ebisu.

Su arreglo principal es “Luces Eternas Bacará” presidido por una enorme y elegante lámpara Chandelier, una majestuosa araña de 5 metros de altura por 3 de ancho y 8472 cristales: es una de las más grandes del mundo.

El montaje del Yebisu Garden Place incluye un paseo arbolado iluminado en la plaza central, creando un romántico espacio que es la delicia de los enamorados.

La estación de trenes de Shimbashi estuvo en actividad entre 1872 y 1939, pero fue cerrada al transporte.

Se conservó la edificación original y los antiguos andenes; estos espacios fueron reabiertos en 2003 para acoger un museo sobre la historia del ferrocarril.

Cada año, a mediados de diciembre, en el exterior de la antigua estación se coloca un tren iluminado y las parejas van a hacerse fotos y a disfrutar del fresco nocturno.

Otros arreglos luminosos que embellecen y animan la navidad en Tokio son el de Shinjuku Terrace City, el del barrio de Ginza y el de Roppongi Hills.

18. Asiste a una función teatral

Los dramaturgos japoneses son poco conocidos en el Mundo Occidental, pero el archipiélago asiático ha producido grandes autores teatrales, como Chikamatsu Monzaemon, llamado el “Shakespeare japonés”, así como brillantes directores y actores.

El teatro tradicional japonés es el kabuki —un género que incluye canto, danza y unos elaborados maquillajes— creado a principios del siglo XVII por la actriz y bailarina Izumo no Okuni.

En las salas teatrales de Tokio puedes asistir a una función de kabuki, a un musical “western” y a representaciones de todos los tipos.

El Teatro Nacional de Tokio, situado en el barrio de Shibuya, es el lugar de más prestigio para presenciar una obra de kabuki o de marionetas japonesas (bunraku).

En su sala principal, el teatro nacional puede acomodar a 1600 espectadores y otras 590 personas en su sala pequeña; sus precios suelen estar entre los más bajos en las tablas japonesas.

Si te gusta el teatro, las experiencias novedosas y durante tu estancia en Tokio te encuentras con una función de la Takarazuka Revue, debes tratar de conseguir entrada, aunque sería preferible que intentaras comprar el ticket con anticipación al viaje.

Es la compañía femenina más famosa de Japón y presentan unos musicales espectaculares en los que todos los intérpretes son mujeres, recurriendo a los disfraces cuando interviene un personaje masculino.

Sin importar si entiendes o no japonés, asistir a una función del teatro típico del país es inolvidable por las bellas coreografías, la música, las llamativas vestimentas y la expresividad de los actores.

19. Mejora tu score en una bolera japonesa

En Japón se vivió una verdadera furia por el boliche en los años 1960, quedando las ciudades  niponas pobladas de boleras.

En Tokio y otras ciudades hay boleras inmensas, de varias decenas de carriles y muchas están abiertas las 24 horas.

No te preocupes por las pizarras que llevan la puntuación, ya que también pueden mostrarla al modo occidental en numeración arábiga.

Japón integra —junto con Estados Unidos, Corea del Sur, Filipinas y los países nórdicos— el grupo de las principales potencias del boliche.

Los aficionados japoneses a este deporte seguramente estarán felices de que el boliche se convertirá por primera vez en deporte olímpico en los juegos de Tokio 2020 y por eso quizá las boleras se ven más llenas que nunca.

Algunas de las mejores boleras de Tokio se encuentran en Ikebukuro, al norte de la ciudad.

Una se encuentra en Round One, un complejo deportivo que integra facilidades para boliche, patinaje sobre ruedas, baloncesto, máquinas recreativas, dardos electrónicos y otras especialidades.

Este concepto de juntar varios deportes y juegos en una sola edificación se ha hecho popular en Japón y los complejos deportivos siempre tienen unos ambientazos por la gran cantidad de público que convocan.

El Domo de Tokio tiene una bolera de 54 carriles y una pista de patinaje; el EST Shibuya añade dardos, billar y karaoke a su pista de bolos de 30 carriles.

El Centro de Bowling del hotel Shinagawa Prince, con 80 carriles, es uno de los más grandes de la ciudad.

El Copabowl funciona en dos plantas, con la segunda destinada a los niños y a los adultos que se pasan el rato lanzando la bola por los canales laterales, sin tocar los pines.

20. Relájate en un club de jazz

El jazz japonés se originó en la ciudad de Yokohama, a solo 43 km de Tokio, por lo que si quieres conocer la “Nueva Orleans” nipona solo tendrás que hacer un viaje de media hora desde la capital.

El nacimiento del jazz en Japón ocurrió en los años 1920, cuando Yokohama era uno de los puertos asiáticos más activos y recibía pasajeros de todo el mundo, incluyendo Filipinas, ocupada por EE.UU. desde 1898.

La ocupación estadounidense de Japón después de la última guerra mundial acentuó las manifestaciones culturales norteamericanas en el archipiélago asiático.

El jazz nipón recibió un nuevo impulso, con el surgimiento de intérpretes como la pianista y arreglista Toshiko Akiyoshi, primera gran jazzista a nivel mundial.

Entre los más afamados clubes y bares de jazz tokiotas están el Cotton Club, el Blue Note y el Piano Hall Sometime.

El Cotton Club toma su nombre del famoso local neoyorquino. Tiene asientos para 180 personas y su comida es francesa.

En el barrio de Kichijoji, se encuentra el Piano Hall Sometime, un lugar frecuentado por jóvenes y con una extravagante decoración, que presenta principalmente nóveles artistas que intentan abrirse paso en el género musical.

En el club Blue Note, Toshiko Akiyoshi ha grabado en vivo algunos de sus discos y el local para 300 personas ha recibido a grandes figuras como Natalie Cole y Milt Jackson.

Si eres fanático del jazz, en Tokio encontrarás un local apropiado para disfrutar de tu género musical favorito.

21. Rememora tu niñez en una sala de videojuegos

Japón es uno de los países que más ha contribuido a la industria de los videojuegos, un entretenimiento que se desplazó de las grandes salas de consolas al hogar con su evolución tecnológica.

En muchas ciudades japonesas hay salas de videojuegos, en las que los nostálgicos de las últimas décadas del siglo XX recuerdan cómo se entretenían de niños y conocen las novedades que mantienen a flote este concepto electrónico de recreación.

El Club Sega, situado en Akihabara, es uno de los más emblemáticos y conserva sus máquinas de coger un peluche u otro premio (con unas pinzas que nunca atrapan nada) y los juegos de carreras de autos.

La Taito Hey es una de las salas más grandes del país y uno de los principales santuarios de los jugadores más empedernidos y experimentados.

Es un paraíso de los antiguos juegos de disparos y de combates interpersonales (versus-fighting), ofreciendo también versiones más recientes.

El A Button es una especie de bar y museo de los videojuegos.

El bar está ambientado como las viejas salas de videojuegos y en las paredes hay controladores y consolas de las distintas épocas del entretenimiento.

Es el lugar perfecto para tomar un trago, mientras juegas como cuando eras niño.

Mikado es una pequeña sala localizada en Shinjuku que se especializa en los clásicos de los años 1980, especialmente en los juegos versus-fighting y cuenta también con varias mesas de pinball.

Esta es solo una pequeña muestra de las salas de videojuegos que puedes encontrar en Tokio, entre las cuales hay unas que funcionan de día, otras que cierran a medianoche y algunas que están abiertas las 24 horas.

22. Escala el Monte Fuji

Sería una lástima que fueras a la capital japonesa sin subir al Monte Fuji, el símbolo geográfico de Japón, visible desde Tokio en días despejados.

Esta mole natural de 3776 metros de altura es un estratovolcán y la montaña más alta del archipiélago japonés. Su última erupción fue hace más de 300 años.

Es frecuentado para la práctica del alpinismo y se ha hecho una moda escalarlo de noche para apreciar el alba desde la cima.

El ascenso a pie puede hacerse en un tiempo de entre 3 y 8 horas y la mejor época es el verano, cuando se ponen en servicio gran cantidad de refugios y facilidades para quienes hacen peregrinación, ya que el monte es un sitio sagrado.

Los autobuses pueden llegar hasta una estación que está a 2300 metros de altura, por lo que en realidad la mínima distancia que tendrías que caminar hasta la cumbre, suponiendo que te propongas coronarla, es de menos de 1500 metros.

Si prefieres quedarte a mitad de camino en una rústica y acogedora cabaña, podrás disfrutar del aire puro, la deliciosa comida tradicional japonesa y los entretenimientos de montaña.

23. Recorre las barras de cerveza artesanal

Aunque las cervezas artesanales de Japón no son muy conocidas fuera del país, los bares especializados tienen una intensa actividad en Tokio.

Los precios de las cervezas artesanales en Japón son un poco más elevados que en América, pero vale la pena pasar un rato en al menos uno de estos locales para vivir la experiencia.

El Craft Beer Market, en el distrito de Jinboucho, ofrece 30 tipos de cervezas artesanales, con variados porcentajes de alcohol, por lo que tienen unas apropiadas para resistentes bebedores y otras para personas con baja tolerancia alcohólica.

A solo un minuto caminando desde la salida 5 de la estación del metro de Ebisu, está el Billy Barew’s Beer Bar, que sirve un surtido de 150 cervezas de todo el planeta, más varias cervezas artesanales japonesas y 70 clases de cocteles.

Las cervezas cuestan entre 600 y 1100 yenes (de 5,4 a casi 10 USD).

El Craft Beer Bar Ibrew ofrece cervezas artesanales niponas al excelente precio japonés de 380 yenes (3,4 USD) y tienen unos sabrosos bocadillos. Se encuentra a unos 2 minutos caminando desde de la estación de Ginza.

En muchos de estos locales puedes beber una cerveza mientras comes un trozo de pizza, como si no hubieras salido de Ciudad de México o de Los Ángeles.

24. Disfruta de las barras de cocteles

Tokio alberga acogedoras barras de cocteles, con famosos mezcladores, como Kazuo Uyeda del Tender Bar, considerado el creador del «Hard Shake», la forma más elegante y delicada de agitar una coctelera.

Las mejores barras tokiotas de cocteles se encuentran en el refinado distrito de Ginza, como el Bar Hoshi, un lugar impecable, rústico y elegante en el que llevan a otro nivel el disfrute de una de estas preparaciones.

En este exclusivo bar de solo 18 asientos los precios también son de altura, ya que un coctel puede costar 6000 yenes (54 USD).

El Hight Five tiene una vasta selección de cocteles, incluyendo los clásicos, algunas creaciones de la casa y otros que preparan con las frutas de temporada.

El Ginza Grace es tan íntimo que solo tiene 9 asientos y es un apacible lugar para charlar con el barman o para tener una cita romántica.

El Rage Plaza, también en Ginza, se especializa en cocteles frutales y de verduras de deliciosos sabores y con una exquisita presentación.

El 300 YEN afirma ser el bar de cocteles más barato de Tokio, ya que sus cupones por esa cantidad, equivalente a 2,7 USD, pueden ser canjeados por una bebida o un bocado.

Un lugar que merece mención aparte es el bar Nueva York en el hotel Hyatt Tokio, que ofrece cocteles y música de jazz.

Está situado en el piso 52 y dispone de amplios ventanales de suelo a techo, por lo que es el mejor sitio para beber tu coctel favorito, mientras disfrutas de espléndidas vistas de la ciudad.

25. Sal a bailar

Tokio no tiene nada que envidiarle a las ciudades latinoamericanas y estadounidenses en la competencia de sus DJ, la calidad del sonido y el alborozo de los participantes que van a divertirse a las discotecas, clubes y sitios de baile.

Como en casi todo el mundo, la hora del clímax en estos locales es entre 2:00 y 3:00 a.m., aunque muchos despiden a los clientes con el alba y a veces ni siquiera eso.

Una de las discotecas más populares entre los turistas que no desean gastar mucho dinero es GasPanic, situada en el distrito de Roppongi.

El cartel colgado a la entrada del local da una idea de su ambiente interior: “everybody must be drinking to stay inside GasPanic” (“todos deben estar tomando para permanecer en GasPanic”).

En el barrio de Nishi-Azabu está Yellow, una de las discotecas más afamadas de Tokio, con unos DJ que son unos verdaderos ídolos locales que ponen a bailar a todos los asistentes, especialmente con música Techno y House.

El ageHa, ubicado en Shin-Kiba, es un megaclub con varios bares, 3 pistas de baile y varios DJ que son celebridades en el medio. Este club ofrece transporte gratuito desde el centro de Tokio en un viaje de aproximadamente media hora.

 

Antes de salir para Tokio trata de dormir mucho, ya que en la capital japonesa te costará dedicar tiempo a estar tumbado en la cama mientras la ciudad bulle de diversión.

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