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27 Cosas Muy Raras Que Pasan En Japón Y Probablemente No Conocías

Japón es un país donde son normales cosas que serían sumamente extrañas en América Latina y el resto del mundo occidental.

Sigue leyendo para que nos des tu opinión sobre cuál de estas cosas que hacen los japoneses te parece más sorprendente.

1. Hoteles Cápsula

Todo el espacio que tendrás en este pequeño hotel es el que se necesita para acomodar una cama: aproximadamente 2 metros cuadrados.

Por supuesto, estando en Japón, no pueden faltar un televisor y la conexión a Internet, entre otras facilidades electrónicas.

Muchos tienen restaurantes, máquinas expendedoras y piscinas. La única incomodidad, aparte del poco espacio de habitación, es que los baños son públicos.

Considerando que el precio del metro cuadrado de terreno en Tokio ya supera los 350 mil dólares, se comprende que los japoneses estén buscando opciones para poder hospedarse en un hotel.

Son muy utilizados por viajeros ocasionales o por los hombres que se emborrachan al salir del trabajo y les da vergüenza llegar ebrios a casa.

2. Propinas

Si eres espléndido con camareros, botones de hoteles, taxistas y otras personas que redondean el ingreso con las gratificaciones que reciben por sus servicios, en Japón tendrás que controlar tu naturaleza generosa.

Los nipones consideran de mala educación y casi ofensivo recibir extras por el trabajo que hacen y, si insistes en dejar unas monedas en el platillo, te buscarán para devolvértelas, creyendo o simulando que las dejaste olvidadas.

Un camarero japonés sería persona no grata para el gremio en Ciudad de México, Lima o Caracas.

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3. Salas de Expulsión

Incluso en Japón hay trabajadores ineficientes, indisciplinados y holgazanes. Cuando las empresas japonesas quieren despedir a alguien de estas características, sin la obligación de cargar con todos los costos laborales, lo deportan a la llamada sala de expulsión.

En estas salas, los trabajadores indolentes son puestos a hacer cosas extremadamente aburridas, como ver por varias horas seguidas un monitor de televisión.

Al final, muchos de los empleados torturados se hartan y renuncian al cargo, con lo que el patrono se ahorra parte de la indemnización.

4. Escuelas sin conserjes

En las escuelas japonesas, los maestros —aparte de enseñar— dirigen a los chicos en la realización de la limpieza de las áreas que utilizan, como aulas, baños y pasillos.

Esta estrategia les permite ahorrar el pago de conserjes y ayuda a forjar personas que no consideran deshonrosa ninguna labor y que aprenden a corta edad a trabajar en equipo.

No es de extrañar que los hogares japoneses sean escrupulosamente limpios, sin necesidad de recurrir a la contratación de servicios domésticos.

En vez de comer en cafeterías o comedores, los escolares japoneses comparten el almuerzo con el maestro en el aula, sirviendo ellos mismos la comida.

5. Dormir en el trabajo es un buen síntoma

A diferencia del mundo occidental, donde quedarse dormido en el trabajo es un horror y puede ser causa de despido, los patronos japoneses celebran que sus empleados echen una cabezada que les permita recuperar fuerzas para trabajar con más ímpetu.

Esta costumbre de hacer una siesta en cualquier parte recibe el nombre de «inemuri» y al parecer se puso de moda en los años 1980, durante la gran expansión económica japonesa, cuando los trabajadores no tenían tiempo para dormir completo.

No es extraño ver japoneses que aprovechan para dormir el tiempo de viaje en el metro. ¡Hasta dormitan de pie!

6. Adopción de adultos

Cualquier edad es buena para que te adopten en Japón, sobre todo si eres una persona responsable y laboriosa.

A diferencia de la mayor parte del mundo, donde los adoptados son generalmente niños, en Japón el 98 % de los ahijamientos son de adultos entre los 20 y los 30 años, la mayoría varones.

Si eres un empresario japonés que te has pasado media vida trabajando para hacer fortuna y tu hijo es un perezoso incapaz de levantarse antes de las 10 de la mañana, simplemente adoptas un chico disciplinado y trabajador, que asegure la continuidad de los negocios y el bienestar de la familia.

En los pueblos latinoamericanos, muchos apellidos se extinguen por falta de varones que los perpetúen, aunque la modernización de la legislación civil ha ayudado últimamente. En Japón no tienen ese problema: lo resuelven con adopciones.

7. La escalera mecánica más corta del mundo

En el sótano de Okadaya More’s, unos grandes almacenes situados en la ciudad de Kawasaki, se encuentra la que seguramente es la escalera mecánica más corta del mundo, ya que solo tiene 5 peldaños.

La miniescalera es llamada “puchicalator”, tiene una altura de solo 83,4 cm y únicamente funciona para bajar.

Kawasaki está en la parte oriental de la Bahía de Tokio y, si te encuentras en la capital japonesa, solo tienes que viajar 17 minutos para ver la «puchicalator» y tomarte una selfie en esta curiosidad.

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8. Sorber ruidosamente es bien visto

Con algunas excepciones, en Occidente, sorber ruidosamente la sopa, las bebidas y otros alimentos está totalmente reñido con el protocolo en la mesa.

Hacerlo en Japón es síntoma de satisfacción y de que el platillo te ha gustado, aparte de que ayuda a enfriar las sopas y los fideos calientes.

Estos ruidosos sorbidos suenan a música celestial en los oídos de los chefs, quienes los toman como un cumplido.

Cada país tiene sus reglas para comer, por acción u omisión.

Por ejemplo, en Italia es mal visto partir los espaguetis, en India casi podrían matarte por discutir comiendo y, en los restaurantes chinos, la forma de dar las gracias es golpeando la mesa con los dedos.

9. Curiosa moda dental

En casi todo el mundo, una dentadura blanca y bien alineada es símbolo de salud, higiene y belleza y la gente gasta fortunas en odontólogos, ortodoncistas y cirujanos bucales para conseguirlo.

En los últimos tiempos, en Japón ha venido ganando terreno una curiosa moda, consistente en exactamente lo contrario y muchas personas se someten a cirugías estéticas para torcerse la dentadura.

Esta moda que rinde tributo a la imperfección dental se llama “yaeba”, lo que quiere decir “doble diente”, y su nirvana es tener unos intimidantes colmillos que sobresalgan en la dentadura.

La moda «yaeba» comenzó con el éxito de una serie de novelas sobre una historia de amor entre una mujer mortal y un vampiro. El efecto “dientes torcidos” se consigue mediante prótesis colocadas en la dentadura normal.

10. Banquetes de Navidad en KFC

Si pasas una noche de Navidad en Japón, no te sorprendas de las largas colas para entrar a los establecimientos de Kentucky Fried Chicken: son japoneses que se disponen a disfrutar de su cena navideña a base de pollo.

Al parecer, la costumbre la comenzaron los estadounidenses que no conseguían pavos en Japón y optaron por el pollo de la conocida línea de restaurantes.

Luego, una hábil campaña publicitaria, con Papá Noel incluido, puso a los japoneses a comer pollo en un día que no es festivo en la cultura nipona.

Si quieres celebrar la cena de Navidad en Tokio al estilo japonés, tienes que reservar mesa en un KFC con mucha anticipación.

11. Calzado especial para el baño

Los occidentales estamos acostumbrados a entrar tranquilamente a los baños con el calzado que llevemos, sea que nos encontremos en casa o en cualquier otro lugar.

Muchos baños de Japón no tienen un área claramente delimitada para la ducha, por lo que el piso puede estar mojado.

Por esta y otras razones de índole cultural, hay que ponerse unas pantuflas o zapatillas especialmente designadas para entrar en un baño nipón, las cuales reciben el nombre de toire surippa.

La costumbre no es solo para los baños. También para entrar en las casas, los restaurantes tradicionales y algunos templos es necesario quitarse el calzado, ingresando en calcetines o descalzo. En estos casos se dispone de zapatillas para invitados.

12. La preparación del fugu

El consumo de fugu o pez globo es una de las tradiciones gastronómicas más fascinantes de Japón y, sin duda, la más peligrosa.

De acuerdo con las estadísticas oficiales, por lo menos 23 personas han muerto desde el año 2000 por ingerir el veneno del pescado que, según dicen, es 200 veces más potente que el cianuro.

Cada año también son hospitalizadas muchas personas intoxicadas que salvan la vida gracias a los avances de la medicina.

La mayoría de los muertos son pescadores que cocinan la riesgosa exquisitez sin los cuidados necesarios.

En los restaurantes, la preparación del platillo es hecha por chefs que antes han tenido un entrenamiento de más de 10 años para conseguir la licencia de cocineros de fugu, no sin antes comer muchas veces sus propios platos.

Cada ración puede costar más de 120 dólares en un restaurante.

13. Hombres retirados

En Japón se da un fenómeno social consistente en que las personas, incluyendo muchos chicos y hombres jóvenes, se retiran de la vida social e incluso familiar, recluyéndose en sus habitaciones, lo que recuerda la antigua costumbre católica occidental de aislarse en conventos y monasterios.

Este fenómeno sociológico recibe el nombre de «hikikomori» y se estima que hay más de medio millón de practicantes de todas las edades, incluyendo personas que nunca habían experimentado fobias sociales ni trastornos de la personalidad que pudieran inducir ese comportamiento.

Los únicos contactos de los afectados con la realidad suelen ser Internet, la televisión y los videojuegos; frecuentemente ni siquiera eso.

Cuando los padres logran que un hijo hikikomori vuelva a la vida normal, los chicos deben pasar por un período de readaptación, a veces duro, por la pérdida de sus habilidades sociales.

14. Bosque suicida

El Aokigahara es un bosque situado en la base del Monte Fuji, que la mitología japonesa asocia con el demonio.

Es el segundo lugar en el mundo con más suicidios, después del puente Golden Gate en San Francisco, y está salpicado de carteles que exhortan a las personas a no quitarse la vida y a buscar ayuda terapéutica a sus problemas.

Se contabilizan hasta 100 suicidios al año y hay grupos de funcionarios y de voluntarios que recorren el bosque en busca de cadáveres.

Es un sitio en extremo silencioso, con escasa vida silvestre y, para peor, el alto contenido de hierro de la tierra parece que altera el funcionamiento de brújulas y GPS.

Tampoco ayuda un popular libro publicado en 1993, titulado “Manual completo del suicidio”, que define el bosque como el sitio perfecto para morir y elogia las condiciones artísticas del ahorcamiento.

15. La Isla de Las Máscaras de Gas

Miyakejima es una de las islas Izu, un archipiélago situado en el centro-sur de Japón. Tiene un volcán activo de nombre Monte Oyama, que ha experimentado varias erupciones en los años recientes, enviando gases venenosos a la atmósfera.

Cuando el volcán hizo erupción en 2005, los habitantes de Miyakejima fueron dotados de máscaras anti-gas para protegerse de los sulfuros y otras emanaciones tóxicas, las cuales deben llevar consigo en todo momento.

El gobierno local activó un sistema de sirenas para advertir a la población en los momentos en los que los niveles de gases venenosos suben peligrosamente.

16. Hoteles para el amor

En todas partes del mundo los amantes se escapan a los hoteles y hay establecimientos baratos para las aventuras de ocasión, pero este concepto japonés lleva el disfrute a otro nivel.

Los hoteles “Love” japoneses suelen tener dos tarifas: una para una estancia de hasta 3 horas y otra que ofrece un “descanso” por toda una noche.

Casi todos tienen servicio de videos eróticos y muchos alquilan disfraces y accesorios, por si tu fantasía sexual es acostarte con una policía, una enfermera, una chef de cocina, una camarera o una torturadora.

Se estima que cerca de 2 millones y medio de japoneses recurren diariamente a estos refugios para el amor, que son muy discretos y reducen al mínimo indispensable el contacto visual con los clientes. Si estás interesado en uno, busca el símbolo del corazón.

17. Isla Conejo

Una de las 6852 islas que integran el inmenso archipiélago japonés es Okunoshima, también llamada Isla Conejo por la gran cantidad de mansos y amistosos roedores que pueblan su territorio.

Sin embargo, la historia de estos animales es tétrica. Japón utilizó la pequeña isla para fabricar gas mostaza, el cual fue empleado como arma química contra los chinos y los conejos fueron introducidos para probar la efectividad del atroz producto.

Actualmente, en Okunoshima funciona el Museo del Gas Venenoso, que advierte sobre las espantosas consecuencias del uso de armas químicas.

18. La Isla Fantasma

No es usual que los japoneses pueblen una isla y luego la abandonen, aunque Hashima es una excepción.

En esta isla situada a 20 km del puerto de Nagasaki, operó entre 1887 y 1974 una mina de carbón que llegó a producir más de 400 000 toneladas al año. Durante el mayor apogeo carbonífero, la población insular superó las 5200 personas.

Cuando el carbón mineral ya no fue necesario, reemplazado por el petróleo, la mina fue cerrada y Hashima despoblada y ahora es llamada la Isla Fantasma, a pesar de que en 2009 fue abierta al turismo.

La serie televisiva La tierra sin humanos, del canal History, fue parcialmente grabada en la Hashima abandonada, con sus edificios ruinosos, de lúgubre aspecto y un silencio sobrecogedor solo alterado por el zumbido de las olas y el gorjeo de las aves.

19. Kancho

Es una broma común y de muy mal gusto (al menos dentro de los criterios occidentales) que practican los japoneses, especialmente los niños en edad escolar.

Consiste en entrelazar los dedos meñique, anular y medio, poniendo los índices en paralelo y apuntando hacia afuera, con los pulgares levantados, haciendo una “pistola” con las manos.

A continuación, el cañón de la pistola (los dedos índices) es introducido en la cavidad anal de otra persona a la que se sorprende por la espalda, al grito de “Kancho”

Hacer este desagradable juego en México y otros países latinoamericanos seguramente llenaría las enfermerías escolares de chicos lesionados por sus propios compañeros.

Incluso, el kancho calificaría como delito de acoso y hasta de abuso sexual en muchos lugares.

20. Inodoros electrónicos

La industria electrónica es una de las fortalezas de Japón y los tradicionales inodoros han recibido un fuerte golpe de modernización.

Las personas no habituadas a los dispositivos electrónicos tendrían problemas para orinar en un baño japonés.

Las tazas, lavamanos y demás facilidades están llenas de sensores, microchips y botones, incluyendo funciones para calefacción, agua con temperatura y presión variables, secado con aire caliente, eliminación de olores por conversión catalítica y ventilación, nebulización, limpieza automática, lavados, enemas y opciones para niños.

El costo de una taza con tecnología de punta puede superar los 3000 dólares, aunque sigue siendo necesario sentarse.

21. Cafés para gatos

Japón y otros países han prohibido la tenencia de mascotas en conjuntos residenciales y edificios de apartamentos como medida contra los desechos y los ruidos que pueden generar estos animales.

Sin embargo, los japoneses —a la vanguardia en varias cosas— han popularizado los “Cafés de Gatos”, donde albergan varios mininos para que la gente vaya a acariciar su pelambre y a admirarlos mientras juegan.

Los nipones han especializado el negocio, operando cafés para diferentes razas y colores de gatos.

La habilidad exportadora de Japón ha alcanzado a esta idea y ya hay cafés para gatos en varias ciudades europeas, incluyendo Viena, Madrid, París, Turín y Helsinki.

En Latinoamérica, el primer café para gatos, La Gatería, abrió en 2012 en Tabasco 337, Colonia Roma Norte, Ciudad de México.

22. Festival del Pene

El Kanamara Matsuri o Festival del Pene es una fiesta sintoísta que se celebra en primavera en la ciudad de Kawasaki, en la que se venera el órgano sexual masculino como un homenaje a la fertilidad.

Ese día, generalmente el primer domingo del mes de abril, todo tiene forma de pene en Kawasaki. Uno enorme es paseado en hombros por la multitud, otros se confeccionan en distintos materiales como souvenirs y muchos se venden como golosinas de paletas.

Los vegetales servidos en los restaurantes tienen forma de falo y las ilustraciones y decorados son a base de miembros viriles.

Fue popularizado por las trabajadoras sexuales, que de esta forma pedían protección a los espíritus contra las enfermedades transmitidas sexualmente.

Los penes también son invocados por las parejas que desean concebir hijos y hasta por personas que piden prosperidad en los negocios.

Parte de la recaudación del festival se destina a financiar proyectos de la lucha contra el sida.

23. Cafés para abrazos

En Japón, carecer de pareja para abrazar mientras duermes ya no es un problema. En Tokio abrió sus puertas un café con la original idea de que duermes en los brazos de una bonita chica.

El lugar se llama Soineya, que significa “tienda para dormir juntos”; se encuentra en Akihabara, distrito tokiota especializado en electrónica y su misión empresarial es “ofrecer al cliente el máximo confort y sencillez para dormir junto a alguien”.

Los frotamientos y demás aproximaciones al sexo están prohibidos, pero seguramente algunas aventuras habrán surgido en el calor de la proximidad.

El precio base solo incluye el abrazo. Si deseas acariciar el cabello de tu acompañante o mirarla fijamente a los ojos, debes pagar un extra.

24. Máquinas expendedoras

Las máquinas expendedoras tienen una historia mucho más antigua de lo que imaginas. Las primeras, diseñadas hace 2000 años por el ingeniero Heron de Alejandría, dispensaban agua bendita en los templos, aunque no sabemos si era gratis.

Las primeras modernas fueron instaladas en Londres en 1888 para vender postales y ese mismo año comenzaron a dispensar goma de mascar en Nueva York.

Sin embargo, el país donde estas máquinas están más presentes en el paisaje cotidiano es Japón, donde hay una por cada 33 habitantes y las consigues en todas partes.

Una de las cosas más compradas en las máquinas es el ramen, un plato típico japonés a base de fideos en un caldo de pescado, soja y miso.

25. La subasta del atún en Tsukiji

El mercado de pescado más grande del mundo es el de Tsukiji, Tokio, y una de sus estampas más apreciadas por los turistas es la subasta del atún.

La primera puja del año es espectacular, con todos los participantes deseosos en hacerse con la pieza inaugural.

El primer atún rojo vendido en 2018, en la subasta del 5 de enero, fue un ejemplar de 405 kg que alcanzó un precio de 800 dólares por kilo. Más de 320 000 dólares por un solo pescado es un exabrupto, por mucho que el animal pese casi media tonelada.

26. Baños públicos

Los primeros baños públicos de los que se tenga evidencia estuvieron en la antigua civilización del Valle del Indo, pero los más grandes fueron los romanos, particularmente las Termas de Diocleciano, que podían acoger diariamente hasta 3000 bañistas.

El concepto cayó en desuso en Occidente, pero no en Japón, donde los hay tradicionalistas y modernos. En los que conservan las viejas tradiciones, el agua de las bañeras es calentada con leña.

Ni siquiera los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial impidieron a los nipones seguir usando los baños públicos. Cuando las ciudades eran atacadas, se cortaba la luz eléctrica y las personas iban a bañarse alumbrándose con velas.

Para mucha gente es más barato acudir a un baño público que disponer de bañera en casa y tener que cubrir el costo de calentar el agua.

27. Festival Desnudo

El Hadaka Matsuri o Festival Desnudo es un evento sintoísta en el que los participantes están semidesnudos, vistiendo solo un fundoshi, una especie de calzoncillo tradicional japonés que cayó en desuso después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los estadounidenses introdujeron la ropa interior americana.

Los festivales más famosos son los realizados en los templos de las ciudades de Okayama, Inazawa y Fukuoka.

Estos eventos se celebran usualmente el tercer fin de semana de febrero y pueden reunir hasta 10000 nipones en taparrabos, creyentes de las virtudes purificadoras de la semidesnudez.

Para evitar complicaciones con tanta gente aglomerada y casi desnuda, en los Hadaka Matsuri está prohibido consumir alcohol y cada participante debe guardar su identificación debajo del calzoncillo.

 

¿Cuál de estas costumbres japonesas te parece más extraña? ¿Conoces alguna otra rareza nipona que pudiera estar en esta lista? Déjanos tus comentarios.

 

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